Racionalizaciones de la opresión

El status quo es aquello que la gente que se beneficia del mismo suele defender por diversos motivos que se apoyan en prejuicios.

Las formas de opresión tienen aspectos en común, así como su contraparte que son las ideas y acciones que se oponen a que permanezcan normalizadas dichas formas de opresión. Por un lado las luchas por cada causa se refieren al respeto por los derechos morales de los sujetos, es decir, por su dignidad; y por el otro, las opresiones tienen que ver con prejuicios, es decir, con pensamientos y acciones irracionales e injustas que afectan el valor inherente de sujetos específicos.

Las excusas que se han manifestado para intentar justificar discriminar del reconocimiento y respeto del valor inherente de otros sujetos, han sido cíclicas, es decir, es evidente que son similares independientemente de la opresión que se pretenda justificar.

Desde siempre ha habido intelectuales que se han dado a la tarea de defender las opresiones imperantes en su época, tal fue el caso de Aristóteles (http://www.filosofia.org/cla/ari/azc03021.htm) que argumentaba que unos seres están «destinados» a mandar y otros a obedecer.

Respecto a la institución de la esclavitud humana, las siguientes afirmaciones se basan en argumentos falaces y fueron esgrimidas desde diversos frentes para buscar defender su existencia (https://www.libertarianism.org/columns/overview-some-proslavery-arguments; https://www.encyclopedia.com/humanities/applied-and-social-sciences-magazines/proslavery-arguments-overview; https://catalog.hathitrust.org/api/volumes/oclc/1224875.html):

  • Es necesaria o buena.
  • Es un mandato divino.
  • Las victimas son consideradas objetos o sub-sujetos.
  • La economía en «peligro».
  • Los esclavos son distintos al grupo dominante.
  • Se les esclaviza «por su bien».
  • El curso natural de la vida (cada uno tiene su rol).
  • Tradición.

Argumentos como estos son apelaciones a cuestiones que no tienen fundamento en la lógica y por lo tanto, no son argumentos que justifiquen moralmente usar como simple medio a sujetos. Podemos darnos cuenta que son excusas análogas a la explotación animal.

Basándonos en la noción de justicia y reconociendo a otros como sujetos, no se debe avalar que se utilice a otros sujetos si estos no dan o no pueden dar su aprobación libre e informada para fines ajenos a su dignidad, así esto se considerase «necesario».

Las religiones, contrario a lo que se piensa, no deben ser tomadas como fuente para tener un comportamiento ético, ya que no son racionales ni se basan en evidencia contrastable. Por ello decir que algo es justo o injusto dependiendo si su religión o «ser supremo» lo dicta, no es más que una elucubración sesgada por prejuicios. Un pensamiento mágico.

Esos prejuicios tan asumidos por la gente que se ve inmersos en ellos, hacen que se caiga en contradicciones evidentes, como el darse cuenta que las víctimas no son objetos, aunque los traten como si lo fuesen, pero para intentar encontrar razón en sus creencias, les asignan una subcategoría intermedia mentalmente como sub-sujetos, aunque en la práctica sean usados como objetos, y así calmar sus conciencias debido a que se quitan la incomodidad de pensar que en realidad tratan con sujetos que al igual que ellos, tienen intereses fundamentales para sí mismos. Esta parte de los prejuicios conlleva que social y legalmente se les considere propiedad del grupo dominante. Lo cual es injusto porque en realidad no son objetos, sino personas.

Hablar de que esclavizar sujetos porque de lo contrario la economía peligraría, es una falacia de pendiente resbaladiza, donde no se demuestra de ninguna manera que eso vaya a suceder así por lógica; pero lo importante es que aunque eso fuese cierto, éticamente no legitima que se cosifique (se trate como cosas a sujetos) a nadie, porque los sujetos no son meros medios para ningún fin.

Igualmente se alegaba bajo esta misma falacia que al liberar a los esclavos esto traería una incalculable cantidad de crimen, enfermedad y miseria. Tal como hoy se asegura que dejar de usar animales traería consecuencias negativas para el planeta. Y aunque fuese cierto (que no lo es), es una obligación moral no esclavizar a nadie.

En cuanto a que otros sujetos sean distintos físicamente o filogenéticamente, no es un argumento con peso dentro de la ética. Precisamente la individualidad, el que siempre en algo nos diferenciamos unos sujetos de otros respecto a cómo percibimos el mundo, meramente tener sensaciones que *alguien sabe que tiene* consiste el hecho de ser persona y no una cosa; además del factor de ser nuestra propia vida importante para nosotros mismos, y no la morfología, parentezco genético ni la inteligencia ni el color de piel, sexo, especie, etc. Este argumento fue usado para decir cosas como que la gente de piel negra era ad hoc para trabajos forzados y que el mundo no podría «producir» una mejor raza para ello. Igual sucede actualmente con los demás animales, a los cuales se les cree son «per se ad hoc» para ciertas tareas que los humanos no veganos les adjudican.

El esclavizar a alguien nunca puede ser un bien. Esclavizar es un acto de vulneración de los derechos morales de los sujetos, es decir, va contra la dignidad de los mismos (su calidad de persona), por lo que argumentar que se les esclaviza porque no podrán sobrevivir en libertad o porque se les proporciona bienestar y están mejor así que sufriendo en libertad, es algo absurdo. Es absurdo porque tener a alguien siendo esclavo es cosificarle, lo que significa que o se le ha manipulado o se le ha coaccionado para servir necesidades de terceros, lo cual en sí mismo es injusto, porque no se trata de cosas, sino de personas, por lo que de ninguna manera se puede alegar que es éticamente correcto abusar de alguien «por su bien» así eso le evitase sufrimiento. Es un daño porque no le permite al sujeto vivir para sus propios fines en relación con sus intereses fundamentales. La responsabilidad moral de esta acción recae sobre el esclavista que engaña o somete a su esclavo para hacerlo un simple recurso a su servicio, como si fuese un ente sin intereses intrínsecos relacionados al hecho de ser sujetos, y por lo tal, dignos de ser respetados, y esclavizar a alguien no es respetarle en lo más mínimo.

Respecto a lo anterior, igualmente se suele caer en ofrecer un mejor trato a los esclavos, para así manipularlos teniendo más dóciles a algunos y acallando las protestas de los opositores. Se replica el mismo «modus operandi». Así sucedió por ejemplo con las políticas de «buen tratamiento» (https://journals.openedition.org/nuevomundo/57872) hacia los esclavos y el paternalismo de los dueño de esclavos; tal como hoy se apela al «bienestar animal».

La falacia naturalista suele estar presente en estos prejuicios, donde se atribuye a las acciones injustas un carácter de «natural» (curso natural de la vida) o que por azares del destino o por inercia o cualquier otra cuestión, eso es lo «natural». Va muy ligado a lo que es común o que siempre ha sido así, como las cuestiones de tradición, culturales, es decir, se alega que como algo «es así» o «siempre ha sido así» hasta la actualidad, eso entonces es correcto. Por supuesto esto no tiene nada de racional y sólo pretende mantener una argumentación circular entorno a que algo es bueno simplemente porque sucede. No tiene lógica. Bajo ese argumento cualquier situación que vulnere intereses del sujeto que fuere, no podría ser calificada de incorrecta si esto se vuelve algo natural o cotidiano.

Coinciden los defensores de la esclavitud humana con los defensores de la explotación animal, en rechazar los derechos morales de los sujetos. Es curioso, por decir lo menos, que dicha teoría derivada del rechazo a dichos derechos es la que abandera al activismo hegemónico animalista, es decir, el utilitarismo (bienestarismo) de Bentham y Singer.

Así pues, vemos que se repite el mismo patrón respecto a la explotación animal, se alegan las mismas falacias y se recurre a ellas para racionalizar cuestiones que sólo buscan mantener un estatus mental que no entre en disonancia cognitiva, es decir, un conflicto interno consciente donde se tenga que recapacitar sobre la validez de los argumentos y por lo tanto, de la ética de las acciones e ideas de quien mantiene un prejuicio.

La única manera de ir eliminando a nivel individual y por ende menguando a nivel social dicho prejuicio es a través de la educación respecto al valor inherente de las personas (humanas y no humanas), apoyado quizás por actos paralelos (acción directa o intervenciones para salvar a víctimas) pero fundamentalmente y siempre de la concienciación que es la parte medular de todo cambio de paradigma que se ha vuelto dogma y por ello hay que desmontarlo mediante argumentos razonables.

Una respuesta a “Racionalizaciones de la opresión”

  1. Avatar de Sofía Kovalevskaya
    Sofía Kovalevskaya

    No tiene desperdicio.

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