Los derechos fundamentales

Frecuentemente he hecho referencia a los Derechos Animales como aquellos derechos fundamentales que pertenecen a todos los animales sintientes, tanto humanos como no humanos, y estos a su vez son derechos morales, en tanto que no es necesario su reconocimiento jurídico, sino que existen por el mero hecho de que cubren los intereses, intenciones y al sujeto mismo como portador de dichos intereses e intenciones, ya que se derivan de la obligación moral de reconocer en los demás sujetos o personas un valor inherente, independiente de su valor extrínseco; lo que significa que tienen intereses porque son seres sintientes, es decir, experimentan valorizaciones sobre sí mismos y lo que les afecta.

Antes de explicar por qué se consideran fundamentales estos derechos, repaso brevemente cuales son los Derechos Animales:

  • libertad
  • vida
  • felicidad
  • integridad física
  • hábitat
  • disfrutar del fruto del trabajo propio

Es pocas palabras, vivir bajos los propios términos para los fines que el sujeto autodetermine.

¿Por qué son fundamentales estos derechos?

Los derechos que se consideran fundamentales, lo son porque están implícitos en proteger intereses que de no ser respetados dañan la dignidad del sujeto o persona, yendo en detrimento de su libertad y bienestar. Es decir, son básicos debido a que solamente se requiere ser un sujeto, es decir, tener valor inherente por ser sujeto y no ningún otro requerimiento previo. Otra cuestión es si les son reconocidos o no por los agentes morales, pero eso es irrelevante para que desde la ética tengan dichos derechos.

Por ejemplo, el derecho a la vida, un ser que no le sea respetado este derecho no sería respetado en uno de los aspectos más básicos, que es precisamente vivir.

La libertad es básica para vivir para los fines que el sujeto mismo decida, sin estar siendo utilizado para cumplir fines ajenos a lo que dicho sujeto decida (en relación a su dignidad). Sólo habría una justificación de limitar la libertad de acción en caso de que el sujeto sea paciente moral y no pueda valerse por sí mismo para sobrevivir y para evitar que agentes morales abusen de dicho sujeto, mas conservaría su libertad moral, es decir, su derecho a no ser tratado como mero medio para fines de otros.

La felicidad se refiere no a que procuremos felicidad a los demás, sino que no le causemos daño sin una razón que lo justifique éticamente, como puede ser la defensa de la vida propia o el salvaguardar la salud del sujeto (con su aprobación si puede ejercerla de forma libre e informada o la del tutor a cargo).

El derecho a la integridad física aplicaría básicamente lo mismo que lo descrito en el párrafo anterior, y además, que preservar la integridad física nos permite llevar a cabo los fines que como seres particularmente decidamos según nuestras propias características, por ejemplo según un sujeto con alas, las necesita para volar, los cuadrúpedos para poder caminar o correr al igual que los bípedos; las aletas para poder nadar, etc, según sea el caso.

El derecho al hábitat es necesario porque los seres sintientes buscamos un lugar donde poder estar, donde llegar, resguardarnos de cuestiones climáticas, descansar, etc. No necesariamente tiene que ser un lugar fijo sino tener un espacio o espacios donde poder estar y que este sea adecuado a nuestras características propias (nido, cueva, lago, construcción humana, etc).

El derecho a disfrutar del trabajo propio se basa en la cuestión de que no debemos apropiarnos del trabajo ajeno si no obtenemos su consentimiento bajo razonamiento moral suficiente para considerarse con agencia moral para hacer un trato de ese tipo. El hacer uso del trabajo ajeno abusando del poder y/o inocencia del otro, es un robo, es convertir a ese otro en una mera herramienta para fines ajenos a la dignidad de dicho sujeto.

¿Cuáles son las características de los derechos fundamentales?

  • Son propios del mero hecho de ser persona. Al ser persona se tienen intereses derivados se ser un ser sintiente, por lo que dichos intereses se ven protegidos por dichos derechos morales.
  • Inalienables, es decir, que no se pueden apropiar de ellos sujetos ajenos al portador de dichos derechos.
  • No se puede renunciar a ellos, se es portador de ellos siempre por ser persona.
  • Atemporales y no relativos al consenso. Esto significa que no dependen de la época ni de la cultura o consenso social.

Aunque estos derechos son inalienables y no renunciables, puede haber una justificación ética para ejercer acción sobre los intereses relacionados sólo en caso de que sea por beneficio del propio portador de dichos derechos, como se mencionó párrafos atrás, en el caso de salvaguardar la salud, vida y dignidad del sujeto, previo consentimiento del sujeto mismo o de un tutor a cargo. Por ejemplo, al adoptar a un paciente moral, la justificación es evitar que agentes morales abusen de él y que no se pueda valer por sí mismo para sobrevivir. Intervenir en la integridad física de un sujeto puede tener justificación si es por cuestión de salud, y aún así debe contar con el consentimiento libre e informado del agente moral o del tutor del paciente moral para ello. No significa que se renuncie a ese derecho, el derecho es a perpetuidad, sigue teniendo derecho a la integridad física siempre, sólo se está interviniendo por seguir teniendo una integridad física que proteger precisamente. Igual la libertad, se sigue siempre teniendo derecho a ser libre, el individuo no está renunciando a ella, sino que un tercero tuvo que intervenir en ella no por beneficio propio sino por ayudar al sujeto paciente moral que no puede sobrevivir por sí mismo, o con consentimiento si el sujeto ayudado es un agente moral. Este último caso precisamente se refiere a la libertad de decidir sobre sí mismo, y en el caso del paciente moral, al no poder dar su consentimiento libre e informado, un agente moral puede intervenir siempre que sea en beneficio exclusivamente del paciente moral.

Existen derechos sobre los que tenemos un deber prima facie (a primera vista o si no hay ningún otro deber que sea más relevante) y otros que tenemos el deber absoluto de respetarlos. El derecho absoluto que debemos reconocer es el de no ser un mero medio para los fines de otros, es decir, de no ser explotado (libertad moral). El resto de derechos se considera debemos respetarlos prima facie, es decir, se deben respetar a priori a excepción de si algún otro derecho deba prevalecer por encima, como por ejemplo pudiera superditarse el derecho a la integridad física al derecho a la vida, como en los casos mencionados en párrafos anteriores.

Los Derechos Animales aquí mencionados son los básicos que comparten personas humanas y no humanas; sin embargo, obviamente existen diferencias en cuanto a que puede haber otros intereses y por ende otros derechos adicionales en el caso de los humanos, como pueden ser el derecho a la libertad ideológica, educación, privacidad, de expresión, etc.

Los derechos aquí planteados se refieren a integrar a la comunidad moral a los demás animales como personas pacientes morales, nada más ni nada menos que eso, similar a lo que sucede con los casos marginales humanos (bebés y niños pequeños, ancianos seniles y gente con capacidad cognitiva insuficiente para tener razonamiento moral que les obligue a respetar la ética).

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