Acerca del principio de igualdad

En este ensayo pretendo aclarar lo que tendría que entenderse por el principio de igualdad refiriéndonos al respeto por el valor inherente de las personas.

El principio de igualdad ha sido aludido por diversos personajes, desde el utilitarismo hasta el deontologismo; de Jeremy Bentham y Peter Singer; a Tom Regan y Gary Francione (por mencionar algunos); y cada cual ha hecho referencia a dicho concepto de acuerdo a su filosofía.

Bentham se refería a este principio por medio de una afirmación (atribuida por John Stuart Mill a este):

«Todos cuentan por uno, nadie por más de uno»

[1]

Lo que significa que los intereses de cualquier ser sensible deben considerarse tan importantes como los de cualquier otro. Por supuesto, esto se enfoca a la cuestión de equiparar los intereses con la felicidad, dado que es la premisa defendida por los utilitaristas.

Peter Singer [2] se basa en ese postulado de su antecesor Bentham, y enfatiza llevarlo más allá de la especie, es decir, rechaza al especismo atendiendo a que se deben considerar de igual manera los intereses de los individuos independientemente del sexo, raza o especie que sean. Singer se refiere a esto como «utilitarismo de preferencias» [3].

Obviamente Singer también se refiere al sufrimiento y entonces el principio de igualdad al que él hace alusión es a considerar que el sufrimiento de uno cuente tanto como el sufrimiento de otro.

Singer también se refiere a comparar grados de sufrimiento, dependiendo de la intensidad y duración, por lo que considera que los dolores de la misma intensidad y duración son tan nocivos para los humanos como para los demás animales.

Sin embargo, Singer sí hace distinciones en base a características especiales en los sujetos al diferenciarse de otros:

No es arbitrario pensar que la vida de un ser auto-consciente, con capacidad de pensamiento abstracto, de proyectar su futuro, de complejos actos de comunicación, etc., es más valiosa

[2]

Tom Regan [3] se refiere a esta cuestión como principio de igualdad, y hace un cuestionamiento al principio de igualdad condicional planteado por Singer, dada la inconsistencia con el utilitarismo, ya que es problemático con la base filosófica misma, en el sentido de que el principio de utilidad es incompatible con siempre considerar intereses iguales o similares de la misma forma, ya que en el utilitarismo se consideran las consecuencias de los actos como lo que hay que evaluar, entonces no considerar iguales los intereses en el respeto es posible dentro del utilitarismo.

En relación a lo anterior, Regan plantea que en lugar de simplemente hablar del principio de igualdad, habría que referirse a la posesión de un igual valor inherente de los agentes y pacientes morales. El principio de respeto y el valor inherente son los argumentos que expone Regan como los que deben regir la relación entre sujetos humanos y no humanos.

El principio de respeto postula lo siguiente:

debemos tratar a los individuos que tienen valor inherente de maneras que respeten su valor inherente

[3]

Regan explica respecto a esto que los sujetos no deben ser simples medios para lograr consecuencias que se consideren mejores (aludiendo a Kant). El valor inherente, considera Regan, es independiente del valor del placer y las preferencias propias o de otros. Este principio en resumen, dice que se deben tratar con el mismo respeto a los sujetos que poseen un valor inherente, y por respeto debe entenderse no tratarlos como meros medios para conseguir cualesquiera consecuencias.

Gary L. Francione [4] hace una crítica a lo expresado por Regan en el sentido de que limita dichas consideraciones sólo a aquellos animales no humanos que considera «sujetos de una vida», y con ello Regan se refería a que tengan memoria, sentido del futuro e iniciar acción en busca de sus objetivos, por mencionar algunas características que señirían dicha condición. Por el contrario, Francione se refiere a que sólo se necesita ser sintiente como cualidad cognitiva para poder ser considerado con relevancia moral.

Francione lleva su discurso respecto a que el principio de igual consideración, para ser congruente con dicho principio, debemos extender a los demás animales el derecho básico de no ser tratado como cosa o propiedad. Esto si se considera que los demás animales tienen intereses relevantes, y de ser así, entonces no habría justificación para la explotación animal.

Francione hace la acotación de que este principio no implica aceptar que los animales humanos y los no humanos sean idénticos en todo, sino que habría que respetar de la misma manera aquellos intereses que sean iguales o similares.

Igualmente Francione hace referencia al postulado mencionado al inicio de este ensayo, y en esa referencia apunta que un esclavo siempre contaría menos que uno, por lo que la explotación animal iría en contra de dicho principio de igual consideración.

Francione comenta sobre el igual valor inherente acentuando que se debe tomar en cuenta el valor intrínseco de los sujetos, por lo que no se les debe tratar como meros medios a los sujetos, en este caso incluyendo a las personas no humanas. De no reconocer este valor inherente, entonces cualquier trato «humanitario» que se concediera a los sujetos, sería mera caridad y no un derecho.

Cualquier balance que se quiera hacer entre los intereses del dueño y su propiedad, siempre tendrá mayor peso el del dueño, apunta Francione. Por ello considera que hay que eliminar el estatus de propiedad que pesa sobre los animales no humanos, ya que esto impide que tenga sentido el principio de igual consideración.

Por último, Francione hace hincapié en que una cuestión ligada a dejar de ser considerado propiedad y aplicar el principio de igual consideración, sería que los demás animales sean considerados personas. Señala que no tiene sentido crear una tercera o N categorías fuera del estatus moral de persona y cosa, ya que cualquier estatus diferente a persona caería en ser tratado como cosa, como exclusivamente un medio para satisfacer necesidades.

Resumen:

Considero que para no caer en la confusión que ha sucedido por ejemplo con el término «antiespecismo», tendríamos que conceptualizar al principio de igualdad como un principio de igual valor inherente o principio de respeto, como lo proponen Francione o Regan respectivamente, ya que mucha gente tergiversa dicho concepto, ya por desinformación, irreflexión o adrede, para dar a entender disparates como por ejemplo que si uno o alguien acepta algo incorrecto para sí mismo, entonces está bien hacerle lo mismo a otros; o si uno no respeta a quienes son de su especie, entonces hay que irrespetar también a los de las demás o cuestiones de irrespeto similares. Esto es absurdo por varias cuestiones: los intereses básicos no desaparecen, sino que las circunstancias específicas de cada sujeto pueden llevarlo a estados emocionales que manifieste querer renunciar a un interés, pero eso no es lo mismo a que intrínsecamente no tenga ese interés, por ejemplo el que alguien diga que ya no quiere vivir, no significa que haya perdido ese interés intrínseco, sino que no desea vivir en las condiciones que le aquejan en ese momento; y por otra parte, eso no justificaría a nadie vulnerar su vida, ya que los intereses son a su vez derechos, y los derechos son irrenunciables e intransferibles.

El principio relacionado a la igualdad se refiere a que los sujetos al tener un valor inherente, es decir, ser sujetos que tienen valor en sí mismos más allá de las valoraciones externas que se hagan sobre el sujeto y su utilidad, deben ser tratados todos con respeto, con justicia; partiendo de no tratarlos como nuestra propiedad.

Cada agente moral está obligado a respetar a los demás ya sean los demás agentes morales o pacientes morales, dado que el valor inherente no depende de la agencia moral. Es decir, no depende de que otros me respeten a mi para que yo como agente moral deba respetar a otros, sino que la igualdad se refiere a cómo los agentes morales debemos considerar no sólo respetar los intereses, sino la voluntad y al sujeto mismo en sí, de no tratarlo de manera distinta a como nosotros deberíamos ser tratados en tanto que tenemos valor propio por el hecho de ser personas.

Cabe aclarar que lo que tiene valor inherente es el sujeto en sí mismo, no sus intereses. Podríamos satisfacer intereses de un sujeto y aún así irrespetarlo, como en la explotación animal con medidas de bienestar, o asesinar a alguien sin que se percate y no podríamos asegurar que sufrió la frustración de sus intereses. Se podría frustrar el interés en evitar el sufrimiento sin explotarle, como cuando se aplica una inyección por cuestiones de salud o la libertad si dicho sujeto no puede valerse por sí mismo y está bajo tutela de un agente moral. Entonces los intereses no son en sí mismos lo que hay que respetar, sino al sujeto mismo, su condición de sujeto, y sólo es incorrecto vulnerar sus intereses en tanto impliquen irrespetarle como sujeto, es decir, explotarlo.

No adscribir correctamente al principio de igualdad caería en el no veganismo (especismo antropocéntrico comúnmente), si tomamos a dicho principio respecto al respeto al valor inherente por igual independientemente de la especie.

Referencias:

2 respuestas a “Acerca del principio de igualdad”

  1. Estimado Luis, tengo una pregunta que se relaciona con el tema de este artículo. Es sobre el concepto de «principio» y el de «práctica».

    Existen no veganos, que se atribuyen serlo, haciendo activismo que difunde la idea que el veganismo es solo una práctica y no un principio, como Poli Sotomayor.

    Ella dice lo siguiente: «Principio o práctica no cambia el sentido, el veganismo es político y práctico,
    no sólo un principio filosófico porque de así serlo entonces cualquiera puede ser veganx porque en principio está de acuerdo, pero donde no se practique el antiespecismo entonces se cancela el veganismo.»

    Yo creo que el principio del veganismo, como el principio de respeto irrestricto a los demás animales debe de separarse de las prácticas que derivan de este principio, ya que el principio no cambia pero las prácticas eventualmente si pueden variar en el tiempo o espacio.

    Aquel que es vegano, se comporta en virtud del principio de respeto hacia los demás animales.

    ¿Crees que estoy argumentando correctamente este punto?
    ¿Por qué crees que existen no-veganos como Poli Sotomayor que defienden la idea que el veganismo es solo una práctica y no un principio? ¿Qué se esconde detrás de esto?

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  2. Hola Romano.

    Ser vegano es asumir el principio ético del veganismo. Asumir significa no sólo estar de acuerdo con algo, sino actuar en consecuencia, tomarlo como algo que debemos hacer.

    El veganismo es un principio ético, y es vegano quien sigue dicho principio.
    <<“Principio o práctica no cambia el sentido, el veganismo es político y práctico,
    no sólo un principio filosófico porque de así serlo entonces cualquiera puede ser veganx porque en principio está de acuerdo, pero donde no se practique el antiespecismo entonces se cancela el veganismo.”>>
    Por supuesto que cambia el sentido si nos referimos al veganismo como una práctica de forma indistinta a si decimos que es un principio del que derivan prácticas. El veganismo no son una serie de prácticas definidas, sino que es una manera de pensar, la cual se refiere a no explotar animales de otras especies porque consideramos tienen valor moral (dignidad). Las prácticas no provienen de la nada, sino de algún tipo de pensamiento, pero que las prácticas se deriven de la mentalidad, no hace que sean lo mismo; eso es una falacia categorial. Me parece es también una falacia del consecuente:
    Si A entonces B
    B

    Por lo tanto A

    Si de un principio se derivan ciertas prácticas
    Por lo tanto, las prácticas equivalen al principio.

    No podría afirmar categóricamente por qué hace eso ella y cualquier otro no vegano, pero se presta a la ambigüedad no verlo como un principio, ya que las prácticas en sí mismas no son una obligación moral, pero un principio ético que representa el deber moral de no usar animales, como su nombre lo indica; sí.

    Como lo he mencionado en algunos videos, ¿qué pasa por ejemplo si alguien no violenta mujeres sólo porque tiene miedo a la reacción de la sociedad o la cárcel, pero en su mente sigue creyendo que no está mal hacerlo en sí mismo? En los hechos, ¿estaría practicando el feminismo? Yo no lo creo así.

    Eso de antiespecismo es algo que los interseccionalistas usan mucho para desvirtuar al veganismo, como si el veganismo «no les sirviera» (a los interseccionalistas), y entonces hay que decirse antiespecistas, con lo ambigüo que conlleva ese término, respecto al respeto por los sujetos. Supongo que es populismo, que en nada beneficia a la cuestión del veganismo.

    Sí, coincido con lo que comentas en respuesta a lo que dijo Poli.

    Un saludo.

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